Seguramente hemos escuchado o leído alguna vez que «no debemos juzgar un libro por su portada».

Y aunque tratamos conscientemente de no juzgar a las personas por su apariencia, a menudo y sin darnos cuenta seguimos haciéndolo y esto es porque nuestro cerebro esta programado para aceptar mas fácilmente aquello que mas nos agrada a la vista o que encaja dentro de alguno de nuestros patrones estéticos aceptados. Lo que confirma que aun al día de hoy sigue siendo vigente el conocido refrán «como te ven te tratan» y por lo tanto como un cambio de imagen te puede cambiar la vida.

Nuestro cerebro esta programado para aceptar mas fácilmente aquello que mas nos agrada a la vista.

Y no cabe duda que nunca es tarde para empezar a hacer cualquier cosa, y en este caso en particular no cabe duda que nunca es tarde para cambiar de vida y comenzar una nueva, solo que mejor.

A lo largo de nuestra vida nos vamos encontrando con personas que influyen de alguna manera en nuestra vida, algunas nos tratan de meter el pie, y otras que nos apoyan, afortunadamente estas ultimas siempre son mayoría.

Están las personas que nos dan un empujoncito para seguir adelante y otras que nos dan un impulso que nos hace tomar tremendo vuelo y este puede ser tal que nos cambie totalmente la vida.

Esto es lo que le sucedió este hombre que tuvo la fortuna de encontrase personas dispuestas a apoyarlo.

Una estética (peluquería), ubicada enfrente de una concurrida plaza en Mallorca, España, para celebrar su aniversario, el propietario decidió obsequiarle un cambio de look a un indigente muy conocido en el lugar y que como forma de subsistir se dedicaba a acomodar autos en dicha plaza.

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En Armonia.Zone te compartimos este vídeo donde se aprecia que cuando hay buena voluntad se puede cambiar la vida de una persona.

El vídeo producido por la productora Dr Filmgood, con la colaboración de la peluquería La Salvajería logran una trasformación asombrosa del protagonista llamado Jose Antonio o Josete como le dicen todos de cariño, ahora conocido como el espíritu de la plaza.


Fuente:La Salvajería

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